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CURSO GRATUÏTO: YOGA |
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Clase 5: Limpiarnos mientras
respiramos
Cuando acabemos los ejercicios de Prânâyâma, terminaremos
realizando el ejercicio de la respiración de limpieza:
Ejercicio de respiración para expulsar las toxinas de la sangre y
estimular la inmunidad del organismo
Este ejercicio es muy recomendable para aquellas personas que
padezcan enfermedades crónicas.
Con este ejercicio realizado diariamente se conseguirá además que la persona que
lo ejecute:
-
Estimule su
inmunidad a las enfermedades.
-
Elimina
toxinas de la sangre.
-
Evite
los dolores de cabeza y enfermedades de las vías respiratorias.
-
Aumente la
confianza en si mismo.
El ejercicio debe realzarse de pie, cinco veces al día, en series
de tres.
En primer lugar se separan las piernas y se expira vaciando
totalmente los pulmones de aire.
Seguidamente se va aspirando lentamente por la nariz hasta llenar
los pulmones, como en la respiración completa.
Respiración completa
Con los pulmones llenos, apoyamos los labios sobre los dientes, dejando una
pequeña abertura para poder dejar salir el aire, el cual eliminaremos en varias
veces esforzándonos por que salga por el estrecho orificio con movimientos
bruscos y rápidos mientras ponemos nuestra atención en los músculos
intercostales, abdominales y en el diafragma, que estarán trabajando al propio
tiempo que hacemos la serie de expiraciones.
Después de un breve descanso volvemos a comenzar con el mismo ejercicio, hasta
completar las tres series.
Supta-Vajrâsana
Para realizar este ejercicio, deberemos primeramente arrodillarnos en el suelo,
poniendo los pies separados, seguidamente iremos bajando el cuerpo lentamente
hasta conseguir quedarnos sentados entre los dos pies junto a los talones.
Posteriormente, ayudándonos con los brazos y los codos, trataremos
de tirar todo el cuerpo hacia atrás, estirado hasta que consigamos tocar el
suelo con el punto en donde se une la cabeza con las vértebras cervicales (el
occipucio).
Colocaremos entonces las manos sobre la nuca y comenzaremos a respirar
lentamente intentando mantener esta postura todo el tiempo que nos sea posible
recordando siempre que en los ejercicios de yoga nunca debemos esforzarnos
estirando demasiado tiempo para evitar crear una tensión en el cuerpo.
Durante el ejercicio debemos fijar nuestra concentración mental en
la región del pecho a la altura del corazón y hacia la región de la altura del
ombligo.
Podemos realizar el mismo ejercicio colocando los brazos hacia abajo y las manos
con las palmas hacia el suelo por debajo del del ombligo.
Al ejecutar el ejercicio supta-varjrâsana se produce una marcada tensión en las
piernas que se acentúa más a la altura de las rodillas y de los muslos, por lo
que se obtiene un beneficioso estímulo en todos los nervios subcutáneos de la
zona además de fortalecer los capilares y conseguir una mayor actividad en los
poros.
También se consigue que aumente el riego sanguíneo en el centro
nervioso del tronco o sea a la altura del ombligo, en definitiva con este
ejercicio se logra estimular el riego sanguíneo, el sistema nervioso central y
la actividad grandular.
Se recomienda que este ejercicio de hatha yoga no se haga durante un prolongado
espacio de tiempo, especialmente en personas con el sistema nervioso dañado.
Yoga-Mudra
Para ejecutar este ejercicio de Hatha Yoga, deberemos primeramente
sentarnos sobre los talones, aspiraremos.
En el momento de la expiración (soltar el aire ), nos inclinaremos
de forma lenta y ligera hacia delante hasta que consigamos tocar el suelo con la
frente, entrelazando al mismo tiempo por la espalda, los dedos de la mano
derecha con los de la izquierda.
Nos mantendremos un tiempo prudente en esta postura sin respirar y después nos
enderezaremos de forma pausada y progresiva, tomando nuevamente aire con
lentitud, acabando con una respiración normal.
También podemos hacer el mismo ejercicio en la postura de( Padmasana, con las
piernas cruzadas) y de la misma forma que en el ejercicio anterior, aspiraremos.
En el momento de la expiración (al soltar el aire), nos
inclinaremos de forma lenta y ligera hacia delante hasta tocar el suelo con la
frente, entrelazando los dedos de la mano derecha con los de la izquierda.
Ardha-Matsyendrâsana
Para realizar este ejercicio colocaremos el pié derecho apoyado en
el muslo izquierdo.
Seguidamente pasaremos la pierna izquierda por encima del muslo derecho apoyando
la planta del pié sobre el suelo.
Durante un tiempo realizaremos tan solo este ejercicio más adelante
completaremos el Ardha-matsyendrâsana.
Cuando realicemos la segunda parte del ejercicio giraremos el tórax
hacia el lado izquierdo y agarraremos el tobillo izquierdo con la mano derecha.
A continuación giraremos de forma lenta y suave la espalda y la cabeza también
hacia el lado izquierdo.
Colocaremos el brazo izquierdo extendido hacia atrás y con la mano izquierda
tomamos el tobillo izquierdo.
Mientras realizamos el ejercicio deberemos concentrar toda nuestra
atención en nuestra columna vertebral, procurando respirar de forma correcta
según las normas establecidas en yoga (ver la clase Aprender a respirar).
Deberemos permanecer en esta postura hasta que notemos que estamos esforzándonos
demasiado.
No hay que esforzarse demasiado, es un ejercicio difícil, pero cada día veremos
que vamos consiguiendo estirar más hasta que logremos completarlo y realizarlo
correctamente.
Con este ejercicio de hatha yoga lograremos la flexibilidad y el
fortalecimiento de nuestra columna vertebral; corregir posibles desviaciones
crónicas y consecuentemente conseguir que nuestro sistema nervioso funcione
correctamente, además de lograr que todos los componentes que se albergan en los
riñones, bazo, páncreas, hígado, etc, se fortalezcan y cumplan también con su
misión de forma
completa.
Uddiyâna-bandha
Este ejercicio se realiza con el estómago vacío, de pié, con las
piernas separadas, inclinando el cuerpo ligeramente hacia adelante, los brazos
estirados y apoyando las palmas de las manos sobre las rodillas que estarán
ligeramente dobladas.
Se realizará seguidamente una respiración completa, primero
respirar, luego espirar lentamente al propio tiempo que se contrae con fuerza la
zona abdominal hacia adentro, procurando al mismo tiempo elevar el diafragma al
máximo.
Esta presión hacia adentro del abdomen se puede realizar con mejor
resultado si inclinamos la parte baja de los riñones y apoyamos con fuerza cada
una de las manos sobre las correspondientes rodillas.
En esta posición, los músculos rectales ceden, tal como si el propio vientre por
el efecto de la presión de aire les obligara a encogerse.
Practicar este ejercicio con bastante regularidad, nos ayudará a
tomar experiencia en encoger la parte abdominal, cosa nada fácil puesto que los
músculos que intervienen en ello no lo hacen a través de nuestra voluntad por lo
que nos veremos obligados a concentrarnos en el ejercicio.
Este ejercicio de hatha yoga ayudará a que nuestro colon trabaje de forma
regular y perfecta, también para resolver los problemas de útero o estómago
caído.


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