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CURSO GRATUÏTO: YOGA |
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Clase 3: Aprender a respirar
Las tres respiraciones
Lo primero que debemos aprender tanto para los ejercicios de Hata
yoga, relajación y meditación es a respirar.
Deberíamos tener en cuenta que la regla que debe seguirse para realizar una
buena respiración es el hacerlo siempre por la nariz y no por la boca, tal como
lo realizamos la mayoría de los occidentales.
El respirar por la boca y no por la nariz lo hacemos a menudo, pero mucho más
cuando estamos hablando con otras personas y esta costumbre nos induce a
respirar mal también durante el sueño, sin darnos cuenta del peligro que
representa para nuestra salud.
La naturaleza nos ha provisto de un equipo defensivo para evitar
que entren en nuestro organismo impurezas que al final tan solo nos provocan
enfermedades.
Así pues, en el interior de nuestras fosas nasales hay un filtro formado por
pelos que evitan el paso de pequeños insectos, polvo o partículas nocivas que
pudiesen perjudicar a nuestros pulmones.
Es también en la nariz en donde las mucosas se encargan de calentar el aire
excesivamente frío y en donde quedan retenidas las partículas de polvo y demás
partículas nocivas que los pelos no pudieron retener y de las que nos podremos
deshacer expulsando el aire con fuerza por la nariz.
Existen también en la nariz unas glándulas que luchan contra los microbios que
logran llegar hasta ellas y desde donde se avisa a través del olfato que existe
un peligro en el ambiente que nos amenaza, como podrían ser gases venenosos,
sustancias en descomposición, etc.
Los órganos del olfato y sus terminaciones nerviosas olfativas, además de hacer
que percibamos los olores, tienen como principal misión el absorber el prâna del
aire.
La falta de prâna en el aire nos da sensación de agobio o ahogo.
Todos lo hemos podido comprobar cuando al pasar un resfriado no podemos respirar
adecuadamente por la nariz y esto se debe a la falta de prâna, por cuya carencia
las personas delicadas pueden llegar a padecer problemas respiratorios graves e
incluso trastornos cardíacos.
Hemos experimentado también la sensación de frescor que nos invade
al respirar por la nariz después de una tormenta en que el ambiente está lleno
de ozono, o cuando estamos en el campo o en el mar, respirando al aire libre.
Es por ello que para absorber prâna hay que aprender a respirar por la nariz,
puesto que en la boca no existen órganos que lo absorban.
El respirar durante largos períodos de tiempo por la boca trae malas
consecuencias, puesto que al final acabamos por debilitar sus glándulas, cuerdas
vocales y todos los órganos respiratorios y además al pasar el aire sucio a
nuestros pulmones, nos quedamos sin defensas para combatir las enfermedades y
entonces comienza a funcionar mal nuestro organismo, corriendo por ello el
riesgo de contraer infecciones y enfermedades contagiosas.
Es pues sumamente importante el respirar por la nariz de esta forma
el prâna absorbido y elaborado por nuestros pulmones, proporcionará a nuestro
cuerpo una buena dosis de energía, reforzando nuestro corazón y haciendo que
este bombee la sangre distribuyéndola correctamente por todo nuestro cuerpo. Con
ello además de prevenir enfermedades, mejoraremos nuestra salud actual e incluso
recuperaremos fuerzas sin llegar a sentirnos nunca cansados.
Dentro de los ejercicios respiratorios del yoga, podemos distinguir
tres clases de respiración completa:
La respiración
superior
La respiración
media
La respiración
abdominal
La respiración que la mayoría de los occidentales realizamos, es la
que se conoce como respiración clavicular o superior, en la que tan solo se
mueven las costillas, los hombros y las clavículas y de esta forma tan solo
trabaja la parte superior de los pulmones y por ello absorbemos una mínima
cantidad de aire, esta forma de respirar exige mucha energía y en cambio los
resultados son mínimos.
Este tipo de respiración poco recomendable es consecuencia la mayoría de las
veces de llevar comprimida la cintura con correas, fajas, pantalones muy
ceñidos, etc, y
también por la postura de nuestro trabajo, sentados durante muchas horas
inclinados
hacia adelante que nos obliga a encorvarnos y que nos impiden realizar la
respiración abdominal.
Existe otro tipo de respiración practicado por los occidentales que
no llevan una vida sedentaria, conocida como la respiración media o intercostal.
Este tipo de respiración es más correcta y beneficiosa que la clavicular ya que
este tipo de respiración incluye un poco la respiración abdominal, llenado en
este caso la parte superior y media de los pulmones de aire. Suelen hacerla las
personas que desarrollan su trabajo de pié o andando.
La respiración diafragmática, profunda o abdominal es la que
normalmente se practica mientras descansamos o dormimos y es la más recomendada,
aunque ésta tan solo constituye una parte de la respiración en el yoga. En esta
forma de respirar, el diafragma ejerce un papel muy importante.
El diafragma es un fuerte músculo que separa la cavidad del pecho de la cavidad
del vientre, durante el tiempo de reposo éste está curvado hacia la caja
torácica y al ir moviéndose va descendiendo poco a poco, comprimiendo hacia
abajo los órganos del abdomen al propio tiempo que empuja el abdomen hacia
afuera. En esta modalidad de respiración llegaríamos a conseguir llenar de aire,
además de la parte superior
y media,la parte inferior de los pulmones, tomando de esta forma una máxima
cantidad de prâna y de oxígeno.
La respiración y sus efectos terapéuticos
Respiración abdominal
Con la respiración abdominal ayudamos al buen funcionamiento de
nuestro corazón, regulamos nuestros intestinos y bajamos nuestra presión
arterial alta.
Los ejercicios de respiración abdominal, podemos practicarlos acostados, de pie
o también sentados.
Durante el ejercicio pondremos nuestra atención en la zona del ombligo.
Hundiremos el vientre mientras expulsamos el aire por la nariz, aspiraremos
lentamente también por la nariz mientras hacemos que descienda el diafragma, de
esta forma la pared abdominal se eleva hacia fuera mientras la parte baja de los
pulmones se llena de aire. Al expirar, la pared del abdomen se hunde hacia
adentro y así se fuerza la expulsión del aire por la nariz.
Respiración media
La respiración media nos regulará la presión sanguínea, haciendo
que nuestra circulación sea idónea por todo el cuerpo, especialmente en los
riñones, vesícula biliar, hígado, estómago y bazo.
Los ejercicios de respiración media al igual que la abdominal, podemos hacerlos
acostados, de pie o también sentados.
Con la respiración media llenamos de aire la parte media de los pulmones y
durante el ejercicio permanecerán el vientre y los hombros inmóviles.
Ponemos toda nuestra atención en las costillas. Expulsamos todo el aire de los
pulmones y después comenzamos a aspirar lentamente por la nariz, al propio
tiempo iremos ensanchando las costillas hacia los lados.
Veremos que al expirar, éstas se contraen obligando que el aire salga por la
nariz.
Respiración superior
La respiración superior nos ayudará a vigorizar los nudos
linfáticos hiliares de ambos pulmones aireando por completo el vértice de los
mismos.
Durante la realización de este ejercicio de respiración dejaremos inmóviles el
abdomen y la parte central del pecho.
También este ejercicio de respiración lo podemos hacer acostados, de pie o
también sentados.
Después de centrar totalmente nuestra atención en los pulmones, expulsamos
primeramente el aire albergado en los mismos. Aspiramos aire por la nariz
lentamente al mismo tiempo que elevamos las clavículas y los hombros, de esta
forma llenamos la parte superior de los pulmones.
Seguidamente expulsamos el aire de nuevo por la nariz y así los hombros irán
bajando pausadamente.
Respiración completa. Ejercicios de respiración
La acción beneficiosa de la respiración completa sobre el organismo
es muy extensa ya que abarca prácticamente todo el cuerpo, comenzando por el
cerebro y acabando por los pies.
Este tipo de respiración ayuda además de limpiar la sangre de impurezas, a
equilibrar nuestra salud metal y consecuentemente la espiritual, estimula
nuestro metabolismo y hace que se mantengan jóvenes nuestras glándulas
endocrinas.
Ejercicio de respiración completa
La respiración completa, pone en funcionamiento la totalidad del
sistema respiratorio y consecuentemente hace que todas las células del cuerpo y
los músculos se oxigenen adecuadamente, permitiendo al propio tiempo que los
pulmones se ejerciten para rendir a un elevado porcentaje de su capacidad.
Es conveniente que las personas que no hagan habitualmente ejercicio físico,
ejerciten la respiración completa con moderación, al principio, pues al hacer
trabajar el abdomen que no está habituado al movimiento de la respiración
completa pueden al principio generar algún trastorno digestivo (pasajero).
Se debe buscar un momento del día en que no tengamos prisa y además no nos
encontremos con el estómago lleno o en plena digestión. Durante unos días se
puede ejercitar durante uno o dos minutos, después se puede aumentar el tiempo
progresivamente.
Para ejercitar la respiración completa, nos pondremos de pie, con
los brazos extendidos a lo largo del cuerpo, tratando de relajarnos todo lo que
podamos.
Expulsamos todo el aire albergado en los pulmones a través de las fosas nasales
hasta dejarlos vacíos.
Inspiramos por la nariz a un ritmo relajado todo el aire que admitan nuestros
pulmones.
Volvemos a expulsar todo el aire por la nariz siguiendo el mismo ritmo de la
inspiración.
El ejercicio de inspiración de la respiración completa, en el que hemos
absorbido aire por la nariz para llenar nuestros pulmones, aunque casi no nos
percatemos de ello, lo hemos realizado en tres fases.
Para comprobarlo, sería conveniente que en la posición de de pie o bien tumbados
en el suelo, pusiésemos las manos sobre el abdomen (a la altura del vientre),
especialmente aquellas personas que intentan aprender este ejercicio de
respiración completa por primera vez, ya que aquellos que hacen ejercicio físico
a menudo no tienen ninguna dificultad para practicarla.
Al hacer la inspiración lenta y profunda, veríamos que en primer lugar al bajar
el diafragma, el vientre se va hinchando lenta y automáticamente como un globo
(nuestras manos subirían al propio tiempo que se hincha el abdomen). Esta fase
es la que se considera como respiración abdominal.
En la segunda fase de la inspiración deberemos separar las
costillas inferiores y la parte central del tórax, con el fin de que el aire
penetre en la parte media de los pulmones. Esta fase es la que se considera como
respiración media o intercostal.
Acto seguido y en tercer lugar deberemos tener en cuenta durante esta misma
inspiración de que el pecho se hinche también todo lo posible con el fin de
absorber la mayor cantidad de aire posible. Después de realizar esta última fase
de la respiración completa, deberemos contraer el abdomen y de esta forma se
hace que sirva éste de apoyo a los pulmones para que la parte superior se llenen
de aire. Esta tercera fase es la que se considera como respiración superior o
clavicular.
Seguidamente expulsaremos el aire de los pulmones por la nariz de forma lenta en
el mismo orden que seguimos al inspirar, es decir, primero contraeríamos la cara
exterior del vientre; en segundo lugar presionaríamos las costillas unas contra
las otras y en último término relajaríamos bajando las clavículas y los hombros.
Vemos pues que en la respiración completa se utilizan a la vez las tres formas
conocidas de respiración: abdominal, media y superior, pero que se suceden una
tras otra, como un movimiento de tres tiempos en una misma inspiración y sin
ninguna interrupción.


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