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CURSO GRATUÏTO: YOGA |
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Clase 2: Tipos de Yoga
Hay diferentes clases de yoga, cada una difiere en su actividad,
pero todas ellas tienen una íntima relación y al final nos conducen un mismo
fin, entre otros, a gozar de buena salud, vivir en completa felicidad y crear un
estado total de armonía a nuestro alrededor.
La finalidad del yoga solo puede ser alcanzada mediante una auto-disciplina
absoluta y este es el motivo por el cual los diversos sistemas de yoga empiezan
por enseñarnos un perfecto auto-dominio, pero existen yogas que disciplinan la
mente, otros los sentimientos y los hay que parten del principio de la
disciplina del cuerpo, según sean las aptitudes naturales de cada yogui.
Según sean los caminos que se sigan varían los nombres con que se designan a los tipos de yoga. Sin embargo, es
conveniente empezar por el que enseña la auto-disciplina del cuerpo, que es el
método para alcanzar una salud perfecta y que se conoce como Hatha yoga.
Todos los caminos del yoga nos conducen al conocimiento y unión con la Energía
Universal.
Una de las practicas de Yoga mas conocida es:
Hatha Yoga que nos conduce a la Energía Universal a través del dominio del
cuerpo, alcanzando una salud perfecta y un control de la respiración al más alto nivel conseguido a través de la práctica del yoga, que no es ni más
ni menos que una experiencia mística suprema, se la conoce con el nombre de "Samadhi"
(grado muy elevado de superconciencia), que sería el contacto directo con el
Espíritu del Universo, una experiencia muy similar a las experiencias místicas
de alguna religión.
Resultados
Los resultados más importantes, entre otros, de la práctica del
yoga, son los siguientes:
Conocimiento de la pura verdad, serenidad, equilibrio, control del dolor,
felicidad, éxito, tranquilidad, autocontrol, desapego, amor, inocencia,
generosidad, aprender a perdonar, satisfacción, etc.
Asanas
Con los Asanas o posturas de yoga conseguiremos llegar a la
relajación consciente y controlada al propio tiempo que estimulamos y regulamos
las energías que no funcionan adecuadamente, logrando alcanzar una conciencia
más profunda y más estable de nosotros mismos y sustituyendo positivamente
la identificación que hemos tenido anteriormente con nuestro yo mental.
Las Asanas o posturas, deben realizarse de forma lenta y
meditativa, acompañándolas con una respiración completa y rítmica.
Las posturas del yoga tienen una gran influencia sobre nuestros aspectos
mentales, físicos y espirituales, ayudándonos a proporcionar una gran
flexibilidad a nuestros músculos, al propio tiempo que ejercen una influencia
muy directa sobre nuestra columna vertebral y nuestras articulaciones
devolviéndonos una perfecta movilidad y equilibrando nuestro sistema nervioso.
Con el ejercicio físico logramos un mejor funcionamiento del cuerpo, de esta
forma hacemos que las energías también funcionan mejor y si las energías
funcionan mejor también nuestra mente funciona a niveles más óptimos.
Un buen yogui, debe ser muy disciplinado en sus prácticas, trabajando siempre
con tenacidad, con máxima perseverancia y profunda fe.
Preparándose para los ejercicios
Los ejercicios de yoga deben realizarse a ser posible con el
estómago vacío, y después de haber evacuado la orina y los intestinos; o bien
esperar 4 horas después de una comida abundante o 1 hora después de una comida
muy ligera (como puede ser el desayuno de primera hora de la mañana).
No debe comerse absolutamente nada durante la media hora siguiente después de la
práctica del ejercicio de yoga.
Durante el tiempo que se practiquen los ejercicios de yoga la mente
debe permanecer inactiva de pensamientos o distracciones aunque concentrada en
el ejercicio físico y de respiración.
Los ejercicios de yoga deben realizarse con ropa ligera para tener
libertad de movimientos y a una temperatura que nos resulte agradable.
La luz de la estancia debe ser tenue. Se llevarán a cabo sobre un suelo liso
cubierto con una alfombra, manta, una delgada plancha de caucho, etc. y si es
posible siempre a la misma hora y con el mismo tiempo de duración.
El Prana, es la energía responsable del funcionamiento de nuestro cuerpo y de
nuestra mente y si el Prana funciona adecuadamente nuestra conciencia funciona
mejor.
Respiración
La
Respiración completa o profunda, es fundamental en la práctica de cualquier tipo
de Yoga que practiquemos. La respiración debe ser consciente, utilizando la
totalidad de nuestra capacidad pulmonar. Con ello conseguiremos el proceso de
oxigenación de la sangre y como consecuencia beneficiará el buen funcionamiento
de todo nuestro organismo.
Mientras permanezcamos haciendo los ejercicios de yoga, deberemos tener muy en
cuenta que la respiración solo debe realizarse por la nariz y nunca por la boca.
Todo esto debe acompañarse con una actitud mental de concentración y relajación
para conseguir resultados óptimos a nivel mental, físico y espiritual, para que
nuestro cuerpo se mantenga sano o anule las enfermedades que en el momento de
practicarlo se tengan.
La relajación
La relajación que forma parte esencial del yoga, es una disciplina
completa. Mediante la relajación general conseguimos unos estados mental y
afectivo idóneos. En este trabajo es esencial dejar la mente sin pensamientos,
pues de lo contrario no conseguiremos una completa relajación profunda tanto
física como psicológica. Es importante conseguir esta perfecta relajación siendo
conscientes de ello, puesto que si quedamos dormidos también se produce un
estado de relajación y de descanso, pero de esta forma no conseguiremos un
fortalecimiento del yo consciente.
Si nos relajamos estando lúcidos será entonces cuando esa conciencia que vamos
tomando de nosotros mismos en lo físico, en lo mental y en lo afectivo, se
incorporará a la conciencia que tenemos del YO.
Es la relajación consciente la que tiene un efecto transformante y
de crecimiento. La relajación conduce a alcanzar nuevos estados de conciencia
profunda.
La relajación cuando se hace consciente estimula el equilibrio energético del
cuerpo físico, liberándonos de las contracturas y tensiones que puedan existir,
algo muy natural debido a las presiones a las que a diario estamos sometidos y
que nos provocan estrés.
En la medida que nuestra afectividad y nuestro cuerpo estén tranquilos y
relajados, lo estará también nuestra mente. Si nuestra mente se ocupa con
imaginaciones constantemente es señal de que nuestra afectividad no está
tranquila, puesto que son las emociones lo que estimulan a nuestra imaginación.
Para tranquilizar nuestra mente deberemos primeramente trabajar con
lo físico y posteriormente con lo emocional y para calmar las emociones
tendremos que conseguir un estado de paz, de profundidad física y de
tranquilidad. Si ponemos a la mente en disposición de observar las sensaciones
del cuerpo, estando tranquilos, ocupamos a la mente en mirar y no en pensar.
El silencio, práctica que va paralela a la relajación, debemos hacerlo como
ejercicio independiente de ésta. Con el silencio descubriremos que hay una
realidad que anteriormente no habíamos percibido como el sentirnos como un
espacio, un campo de sensación, un campo vibratorio, en definitiva algo muy
real. Todo lo que perdamos en extensión dentro de ese campo lo ganaremos en
profundidad.
Meditación
Con la meditación lograremos cambiar nuestro funcionamiento mental
a partir de la mente consciente. Para cambiar nuestro funcionamiento mental lo
haremos a través de nuestro subconsciente mediante la sugestión y ya cuando
lleguemos a alcanzar niveles superiores de meditación, lograremos cambiar
nuestro campo mental a través del supraconsciente. A medida que avancemos en
ésta práctica iremos descubriendo como nuestra forma de reaccionar es la
consecuencia de la valoración que hacemos de nosotros mismos y que a su vez
estará ligada a la valoración que hacemos del mundo.
El fin de la meditación, es conseguir establecer el apaciguamiento
y la quietud de nuestra mente.
La meditación no debe hacerse dejando vagar la mente libre, meditar
es tratar de centrar nuestra mente en un punto.
Para ejercitarla deberemos utilizar distintos instrumentos que nos sirvan de
punto de atención como podrían ser: la llama de una vela, los latidos del
corazón, la propia respiración, el sonido de los mantras, de un río fluyendo, el
murmullo de las olas del mar, el detalle de un cuadro, etc, con ello lograremos
disminuir poco a poco la creación de pensamientos que nos impidan concentrarnos.
Cuando veamos pasar un pensamiento por nuestra mente, no debemos engancharnos a
él, simplemente hay que dejarlo pasar.
Todas las practicas de yoga nos conducen a superar nuestros problemas
personales, modificando o ampliando las ideas que nos sirven como patrones de
conducta o superando los hábitos que hemos adquirido y que son negativos.


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