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CURSO GRATUÏTO: REIKI |
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Clase 1: Historia
del Reiki
Hacia fines del siglo pasado, el doctor Mikao Usui (También llamado Dr. Usui sensei, que
quiere decir maestro en Japonés) era director de una escuela cristiana de varones.
Ofrecía el sermón dominical porque también era pastor. Un domingo, alguno de los
muchachos de la fila delantera lo interrumpió preguntándole, "¿Doctor Usui, usted
cree lo que dice la Biblia?"
El respondió, "Estudié la Biblia muy a fondo cuando estaba en el seminario aquí
en Japón, y tengo fe en lo que dice."
El diálogo del muchacho continuó: "¿Estamos iniciando nuestras vidas y quisiera
que me responda una cuestión, Cree usted que Jesús sanaba?"
El doctor Usui Contestó, "SÍ."
"Entonces, por favor dénos una demostración sanando a un ciego o a un lisiado, o
caminando sobre las aguas." El doctor Usui replicó, "Soy un buen cristiano y
tengo fe, pero no puedo demostrar ninguna de esas cosas porque no me enseñaron a
hacerlo."
Los muchachos dijeron, "No queremos tener una fe ciega. Queremos ver una
demostración."
El doctor Usui dijo, "Algún día, me gustaría probarles lo que me piden. Algún
día, cuando encuentre la manera, volveré y lo demostraré. Ahora mismo renuncio, e iré
a Estados Unidos para estudiar la Biblia en un país cristiano, y después
regresaré."
Dijo "Adiós" y dejó la iglesia.
Ingresó a la universidad de Chicago y estudió filosofía, cristianismo y la Biblia.
Descubrió que las enseñanzas eran iguales a las que había recibido durante su infancia
en la escuela por parte de los misioneros y también en el seminario japonés. No podía
hallar dónde Jesús había dejado la fórmula para producir sanación en los demás.
Prosiguió sus estudios sobre hinduismo, budismo y otras religiones del mundo. Aprendió
que Gautama Buda sanaba a los ciegos, tuberculosos y leprosos.
A esta altura, había estado en Chicago durante siete años. Volvió a Kioto para
estudiar más sobre Buda, con la esperanza de hallar la fórmula de la sanación. Narra
era la sede del budismo, pero Kioto tenía la mayoría de los templos y monasterios. Fue a
todos ellos y planteó siempre el mismo interrogante: "¿Los sutras dicen que Buda
sanaba?" Y siempre la misma respuesta, "Está escrito." "¿Pueden
hacerlo?"
"En el budismo, consideramos que el propósito del ministerio es alcanzar la paz
mental, realizar la felicidad. El trabajo de la iglesia consiste en proveer servicios que
Lleven sus mentes a ser más espirituales, pues el espíritu es eterno. Entonces ellos
quieren demostrar gratitud. Esto nos mantiene muy ocupados. La enfermedad física es para
la mente. El cuerpo físico es apenas temporal y existen doctores y medicinas para
tratarlo." Después de meses de búsqueda, fue derivado a un templo Zen cerca de
Kioto, que poseía la mayor biblioteca budista de Japón. Pidió hablar con el monje más
elevado. Mientras conversaban, él observó que el rostro de este monje de setenta y dos
años era joven y lindo como el de un niño, y tenía una voz muy bondadosa cuando le
dijo, "Pase." El doctor Usui le preguntó, "¿ El Zen cree en la sanación?
"¿Puede usted sanar a la entidad física?" "Todavía no," fue la
respuesta del monje. "Estamos muy ocupados armonizando primero la mente. Meditamos
todos los días por la iluminación espiritual. "¿Cómo van a obtener el
entrenamiento físico?" preguntó el doctor Usui. "Ya vendrá. Tenemos fe y
algún día en nuestra meditación recibiremos el método. Antes de mi transición,
seguramente sabré cómo."
Entonces, el doctor Usui preguntó si podía ingresar al monasterio y aprender
Budismo. Durante los tres años que permaneció allí, leyó todos los sutras escritos en
japonés y estuvo sentado muchísimas horas con los monjes en la meditación. Pero eso no
era suficiente. Les agradeció y se disponía a partir cuando el monje principal le pidió
que siguiera estudiando con ellos. Las investigaciones muestran que en esa época, este
monasterio se hallaba dedicado a la traducción al japonés de los primeros sutras de la
India en sánscrito. El monje dijo, "Hemos adoptado caracteres chinos, pero es como
cuando usted lee latín."
El doctor Usui permaneció allí muchos años, aprendió a leer chino y leyó los
sutras que habían sido escritos en ese idioma. Sin embargo, no hallaba la fórmula que
estaba procurando.
Estudió sánscrito y comenzó a estudiar los sutras redactados en sánscrito, uno de
los primeros lenguajes escritos.
¡Fue en los sutras escritos en sánscrito que descubrió algunos símbolos y algunas
frases que podrían ser la fórmula del Manual sobre el Sistema de Sanación de Buda!
¡Escrito 2.500 años antes!
El problema siguiente consistió en juntar esas cosas para que pudiesen tomar una forma
práctica, utilizable. Para ello, decidió emprender un ayuno y una meditación con la
esperanza de recibir la visión que le explicase todo. Sus palabras de despedida, cuando
dejó el monasterio, fueron que fuesen a buscar su cuerpo si no había regresado dentro de
los veintidós días siguientes.
Su Meditación
Con apenas algo de agua en una cantimplora de cuero, subió al monte Kurayama. Halló
un apropiado árbol de pino donde el oído alcanzaba a escuchar un arroyo, y se sentó a
meditar. Juntó frente a él veintiuna piedras y al amanecer de cada día arrojaba lejos
una de ellas y daba la vuelta a una piedra. Leyó sutras, cantó, oró y meditó.
En horas tempranas del día vigésimo primer, en la oscuridad nocturna previa al
amanecer, donde no se podían ver ni la luna ni las estrellas, nada había sucedido cuando
le dio la vuelta a la piedras y se dijo: "Bien, esta es la cosa, o consigo hoy la
respuesta o no la consigo más", concluyó su meditación, abrió los ojos y miró
hacia el cielo oscuro, pensando que ésa era la última oportunidad para encontrar la
respuesta que había buscado durante todos eso años.
Vio relámpagos de luz... un fenómeno.
La luz se movió velozmente hacia él.
Excitado y exaltado, pensó, "Se trata de una prueba. La encararé."
Con sus ojos bien abiertos, vio que la luz lo imputa en la frente. Cayó hacia atrás y
perdió la consciencia. Era como si hubiese muerto. Su visión se inició mientras el alba
comenzaba a despuntar. Miró hacia la derecha. Millones de burbujas con los colores del
arco iris bailaban frente a él.
Entonces el color rojo irrumpió desde la izquierda y llenó el cielo por completo. Se
mantuvo un momento y luego se diluyó. Después el amarillo, el verde, el azul y el
púrpura. ¡El cielo entero era como un arco iris! ¡Era un fenómeno imposible de
olvidar! Cuando el último color se desvaneció, una luz blanca surgió desde la derecha y
formó una pantalla ante él. Alguna de las cosas que había estudiado en sánscrito
apareció en letras doradas ante sus ojos. Después, un símbolo dorado se aproximó desde
la derecha, se movió hasta la pantalla, y se desplazó hacia la izquierda mientras otro
símbolo surgía a la vista, y después otro, seguido por otro, hasta que todos los
símbolos bailaron frente a él, y con ello advino el entendimiento de su significado y el
uso que debía dárseles.
Entonces escuchó "Recuerda. Recuerda. Recuerda."
Cuando reaccionó, ya era pleno día. Se sentó y pensó sobre todo lo que había visto
y oído. Cerró los ojos y todas las letras y símbolos dorados se le aparecieron.
Al volver de esta experiencia comenzó a
descender la montaña y fue, desde ese momento en adelante, capaz de curar. El primer día
solamente ya sanó un dedo de su pie que estaba roto, su propia inanición, una muela
enferma y la postración del Abad que lo tenía inválido. Estos se conocieron como sus
primeros cuatro milagros.
Decidiendo que debía usar estas habilidades para
ayudar a otros, pasó los siguientes siete años en la zona de mendigos de Tokio sanando a
los pobres y a los enfermos de allí, asistiéndoles para encontrar trabajo y elevándoles
por encima de la pobreza. Después de los siete años comenzó a notar caras familiares,
aquellas de quienes había curado anteriormente y que habían vuelto. Preguntándoles,
estos se quejaron de que la vida fuera del arrabal era demasiado dura y que era mucho más
fácil mendigar para vivir. Habían desperdiciado el don de la salud, como si no valiera
nada, para volver al supuesto confort de la vida que conocían.
Esto le planteó a Usui un dilema y se volvió al
monasterio. Allí se dio cuenta de que no les había enseñado gratitud junto con la
sanación. De que se había enfocado en los trastornos físicos sin tratar con los asuntos
espirituales. La gente no había comprendido el valor del don que les había hecho.
El Dr. Usui volvió al monasterio para seguir
reflexionando y haciendo planes. Después de un tiempo en el monasterio llegó a una
estrategia diferente. En este nuevo plan viajaría por todo el país, de pueblo en pueblo.
En cada uno se situaría en un lugar público durante el día, sosteniendo una antorcha en
alto. Cuando la gente le preguntara porqué estaba haciendo esa cosa tan loca, su
respuesta sería que estaba buscando a los pocos interesados en mejorarse a sí mismos. De
esta manera viajaría enseñando y curando, trabajando a la vez con la curación
espiritual tanto como con la física.
Durante esos viajes se encontró con el Dr.
Chujiro Hayashi, un comandante naval en la reserva. El provenía de una familia muy
pudiente y educada. Se encontró con el Dr. Usui en el mercado sosteniendo una antorcha y
anunciando su conferencia en un templo cercano.

El Dr. Hayashi quedó muy impresionado por la
sinceridad y la convicción del Dr. Usui. Cuando éste le pidió que le acompañara en sus
viajes, el Dr. Hayashi aceptó. Y viajaron enseñando y curando. Cuando el Dr. Usui
falleció, el Dr. Hayashi se convirtió en el líder del Reiki.
El Dr. Hayashi abrió una clínica en Tokio cerca
del Palacio Imperial. Consistía en ocho camas en una habitación grande, y dos
practicantes por paciente. Uno trataría la cabeza y el otro estaría a la derecha
tratando la zona del estómago, luego ambos tratarían la espalda del paciente. Todo lo
que los practicantes trabajaban aquí era en las sanaciones. También solían ir a las
casas de la gente enferma a su llamada.
Para ser un practicante de Reiki en esa época
uno tenía que ser aceptado por los maestros en la organización Reiki, y segundo tenía
que prometer usar el Reiki cada día y hacerse voluntario algunas horas para practicar
Reiki regularmente en la clínica.
Mi primer maestro Reiki, Fran Brown (uno de los
22 maestros de Takata) cree que el Dr. Hayashi desarrolló la práctica del tratamiento
usando específicas posiciones de las manos sobre el cuerpo. Teniendo una formación
militar, y por eso más organizada, el Dr. Hayashi habría preferido un método organizado
de tratamiento. Además, un método organizado de emplazamientos manuales permite cubrir
todo el cuerpo y sus órganos.
El Dr. Hayashi falleció el martes 10 de Mayo de
1940. Eso fue justo antes de la 2ª Guerra Mundial y estaba claro que Japón entraría en
la guerra. Siendo un oficial en la reserva, el Dr. Hayashi sabía que sería llamado al
deber y que eso le haría responsable de matar a mucha gente. Eso no lo quería hacer,
así que determinó terminar con su vida. Además deseaba, y lo hizo, pasar el liderazgo
del Reiki a la Sra. Takata (quizás porque ella no estaría en Japón y así estaría
relativamente a salvo y capaz de continuar la práctica).

La Sra. Hawayo Takata nació en Hawai, en Kauai,
en Navidades de 1900, de ascendencia japonesa. En los años treinta ella se fue a Japón a
visitar a sus familiares, y a informarles de la muerte de su hermana. Mientras estaba
allá se puso muy enferma y fue ingresada en un hospital. Los médicos iban a operarla, y
mientras la preparaban escuchó una voz diciendo, "No tienes que pasar por esto, hay
otra manera". Eventualmente saltó de la camilla preguntando, "¿Hay otra
solución?". El médico tenía un pariente que había sido curado de disentería en
la clínica del Dr. Hayashi y le sugirió a la Sra. Takata que hablara con su pariente.
Este llevó a la Sra. Takata a la clínica y sus tratamientos comenzaron.
Después de ponerse bien, la Sra. Takata quiso
aprender esto para sí misma. Sin embargo el Dr. Hayashi no estaba dispuesto a enseñarla,
tanto porque era americana como por ser una mujer. Por las buenas artes del médico, la
Sra. Takata fue capaz de convencer al Dr. Hayashi de que la instruyera en Reiki. Ese
entrenamiento le tomó un año y la puso en lo que nosotros llamaríamos el grado segundo
de Reiki (ella podía hacerlo todo excepto entrenar a otros practicantes).
Tras ese año volvió a Hawai. Allí ella
aprendió también la lección de que el receptor valorara el recibir los tratamientos.
Trató a un primo pero no le cobró, este primo no valoró los tratamientos y no se puso
bien. Ella trató a otro pariente y esta vez le cobró, y este pariente permaneció bien.
Así la tradición de cobrar por los tratamientos Reiki fue reforzada.
En Noviembre de 1936 el Dr. Hayashi vino a Hawai
para dar unas charlas en promoción del Reiki. Durante este periodo entrenó a la Sra.
Takata para enseñar Reiki, haciéndola así lo que llamaríamos maestra Reiki. A su
retorno le pidió que viniera a verle cuando la llamara.
Tras un tiempo más, la 2ª Guerra Mundial estaba
a punto de estallar, pues la parte en Europa ya había comenzado. El Dr. Hayashi apareció
en sueños a la Sra. Takata pidiéndole que fuera a Japón. Ella lo hizo y se encontró
con que el Dr. Hayashi había desempolvado su uniforme naval y estaba inquieto. Con la
guerra a punto de extenderse él sabía que era cuestión de tiempo antes de que el
Ejercito Naval lo sacara de su retiro y le pidiera realizar acciones que no era ya capaz
de llevar a cabo debido a su desarrollo espiritual. En ese momento le pasó a la Sra.
Takata el liderazgo del Reiki. Reunió a todos los maestros Reiki, y anunció a la Sra.
Takata como la líder del Reiki, y entonces les hizo saber que mataría su cuerpo físico
quemando tres vasos sanguíneos. En tanto seguía hablando y conferenciando esos
vasos sanguíneos ardieron y murió.
La Sra. Takata volvió a Hawai y continuó usando
y enseñando el Reiki. Eventualmente ella se trasladó a California, usando y enseñando
Reiki también allí. Ella no enseñó a otros maestros hasta alrededor de 1970, y antes
de su propia muerte en 1980 ella entrenó a 22 maestros Reiki, dejando a su nieta Phillips
Furumoto como la sucesora del Reiki Usui Tradicional.


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