Parte 3 La mayoría de las psicografías realizadas por Benjamín Solari Parravicini hacían expresa mención a latinoamérica pero principalmente a la Argentina, a quien veía como una tierra de promisión para los eventos futuros, y los países limítrofes, no sin antes pasar por durísimas pruebas.
Debido a los acontecimientos actuales de suma gravedad que esta viviendo
la Argentina, creemos que es importante prestar atención a algunas de
dichas profecías.
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Ver Psicografía aquí Textos de psicografías sin imágenes disponibles
Poco antes de su muerte, en 1974, legó a uno de sus colaboradores y
amigos, Norberto Pakula, sus últimas psicografías, la mayoría correspondiente
al año 1972 dirigido a las futuras generaciones, algunos de los cuales
fueron expuestos en este trabajo. Los mismos fueron publicados en 1988
en el libro "El testamento profético de Benjamin Solari Parravicini" de
donde extrajimos el texto siguiente perteneciente al autor que puede servir
como corolario para este trabajo: Evitaré toda discusión filosófica o religiosa o toda especulación abstracta. Me inclinaré simplemente ante la calidad objetiva, documentada en grafismos - algunos con más de medio siglo de antiguedad, que obran en mi poder - de la existencia de voluntades integradas que se proponen transmitirnos, mediante la sensibilidad de un artista excepcional, un mensaje extraordinario y único, dirigido en alguna medida a cada uno de nosotros. Mensaje cuya continuidad e idea directriz, a través de decenios, muestran sin lugar a dudas, que nos encontramos ante una actividad planeada por manifestaciones de vida provistas de cualidades mentales, capacidades de síntesis y, sobre todo, de una voluntad decidida. Seres empeñados firmemente en ser escuchados en un mundo carente de visión, orientación y virtudes tanto en el plano individual como en el colectivo. Pues, a pesar de los presuntos progresos verificados esencialmente en el campo de las realizaciones técnicas, nos hallamos en un estado de orfandad espiritual. Los actos primitivos, los delitos, la violencia y el desprecio a la vida del semejante, en constante aumento, como así la agresión y la imposición por la fuerza en las relaciones colectivas en forma cada vez más incontenibles, muestran que la humanidad ha perdido el rumbo, urgiendo volver a encontrar las fuentes de la vida moral. Tal idea rectora se plasma con incansable pertinacia a través de todo el conjunto de dibujos. Además, la palabra "psicografía" constituye toda una demostración de humildad por parte de Benjamín Solari Parravicini, situándolo moralmente a distancias siderales de tantos artistas y de otros que no lo son, inflados en su propia insignificancia. Reconoce como virtud máxima el ser dócil y dispuesto instrumento de instancias espirituales que solo buscan el bien de la humanidad, con clara conciencia de su propia posición. Pero si la palabra "psicografía" ya tiene sentido excepcional por los motivos señalados , aún más notable es el significado de "premonitorias". No se trata ya solo de un mensaje bien intencionado, sino de vaticinios que son advertencia e instrucción a la par. Los autores ignotos que han guiado la mano del artista, demuestran tener una visión que excede desde todo punto de vista las posibilidades normales de la previsión humana. Gran número de vaticinios, plasmados muchos años antes de los aquí ofrecidos, se han cumplido desde entonces. Otros están en vías de realización y otros se ubican en un futuro no muy lejano ya. Desde los desatinos humanos, documentados en numerosos aciertos y anticipos, tanto en lo individual como en lo referente al destino de las naciones, hasta las consecuencias finales signadas por la locura colectiva, los invisibles pero sapientes mentores que plasman de esta forma su grito de angustia ante la inconducta humana, nos quieren dar la voz de alerta ante un signo que ya aparece ineludible en el orden colectivo, pero donde el individuo aún puede hallar su salvación mediante una conducta más plena de amor y virtudes. Así, el mensaje cuyo magnífico portador fué don Benjamín Solari Parravicini, se dirige a cada uno de nosotros, con obligación de contribuir a su mayor difusión. Aún existen responsabilidades individuales que hemos de asumir, so pena de sufrir las consecuencia de nuestra desidia. Es pues un llamado personal que no debemos desoir, en beneficio de nuestro propio bien. Dícese de ciertos seres, que los hombres de ciencia modernos llaman dotados, tienen especial facilidad para ponerse en contacto con entidades superiores, Benjamín Solari Parravicini fué uno de ellos, manifestándolo sin temor. He aquí pues una realidad verdaderamente excepcional: la de un hombre que plasmó con trazos que reflejan el don del artista, las indicaciones de seres que pertenecen a otro plano de vida y cuya presencia se había vuelto familiar a la intimidad del dotado, atestiguando que más allá de las mezquindades humanas existen voluntades residentes en niveles de existencia más sutiles. Impulsados por su mayor evolución estos tratan con ejemplar serenidad y equilibrio de orientarnos, ayudarnos, sostenernos y recordarnos una y otra vez que solo el camino de las más estrictas virtudes, de un corazón cálido, tan bien ejemplificado hasta el sacrificio por el Maestro de los Maestros, el humilde rabí de Galilea, puede llevarnos a buen puerto.
Miremos pues estos grafismos con detenimiento y reconocimiento, tratemos
de sorber su esencia con toda nuestra sensibilidad. Leamos sus profecías
con la mente amplia y el corazón abierto. Tal vez se abra entonces ante
nosotros un panorama nuevo y una vida nueva más plena de sentido. |