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CURSO GRATUÏTO: EXPRESIÓN DE LAS EMOCIONES |
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Clase 7: Alegría
La alegría puede variar entre una intensa euforia hasta sentirse contento.
Su función es la de mantener el interés por seguir haciendo algo, aumentar las
defensas del organismo y aumentar el atractivo social.
La alegría, el placer, la felicidad, el disfrute activan la energía y aumentan
la motivación para cumplir tareas y metas.
O sea que tendemos a hacer lo que nos gusta. Aunque a veces el disfrute no sea
inmediato. Podemos soportar etapas desagradables para lograr placer en un
mediano o largo plazo. Por ejemplo entrenamientos deportivos agotadores,
prácticas repetitivas de instrumentos musicales, o estudios aburridos para
disfrutar los resultados al cabo de ciertos plazos.
Y la conducta apropiada ante alguien que expresa alegría es aprobarla o
compartirla.
Hay familias que son mas alegres que otras y dentro de la familia también habrá
personas que son mas alegres que otras. También habrá personas que tienen un
estado de ánimo más apagado o triste e incluso personas que viven deprimidas por
años. De este estado de ánimo general en la familia o de los personajes más
significativos para uno dependerá si uno tiene más o menos permiso interno para
expresar la alegría. Y eso nos dará a su vez más o menos permiso para disfrutar
de los logros.
Como dijimos cuando esta emoción auténtica no esta permitida se sustituye por
otra emoción, la manera más habitual de esconder la alegría es a través de:
Culpa: cuando en la infancia no podía estar alegre a menos que todos lo
estuvieran. Son esas personas que no pueden disfrutar sin culpa de que les vayan
las cosas bien porque alguien no esta bien en la familia.
Ansiedad: cuando disfrutaba, le apuraban para hacer otra cosa. O le decían que
iba a pasar algo malo. O algún familiar actuaba de ese modo, mostrando el
ejemplo y dando el modelo para no disfrutar.
Falso miedo: Si disfrutaba, le amenazaban o castigaban.
Falsa tristeza: “Llorar de alegría”, Cuando había alegría, la familia temía que
pasara algo malo, lo cual conjuraba llorando.
Aquí debemos diferenciar alegría de falsa alegría.
La situación da el sentido a la emoción apropiada. No está bien reírse de las
desgracias propias o ajenas. Si choque con el auto y lo cuento riéndome hay una
incongruencia.
La falsa alegría es una forma de complacer a alguien que se divierte al vernos
mal. Aunque duela aceptarlo, algunos familiares cercanos disfrutaron con
nuestros fracasos y sufrimientos.
En cambio el buen humor ante la adversidad facilita la salida de los problemas,
es un medio para no dramatizar las cosas, mientras se traza un plan para
resolver la situación.

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