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CURSO GRATUÏTO: EXPRESIÓN DE LAS EMOCIONES |
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Clase 3: Rabia
Nos abocaremos ahora a considerar cada una de las emociones auténticas y ver
cuales son los mecanismos más frecuentes de sustitución aprendidos en la
infancia.
Cada emoción abarca toda una gama de distintas intensidades, o sea que los
extremos de la rabia serían el odio por un lado y el desagrado por el otro.
Como dijimos la finalidad de esta emoción auténtica es defendernos cuando nos
agreden, cuando no nos respetan, poner límites, delimitar nuestro espacio.
Si alguien muestra rabia la conducta apropiada de la otra persona (Y esto sirve
para empezar a aplicarlo con nuestros hijos u otros adultos) sería permitir su
expresión y después analizar el problema que la provocó.
Pero puede ser que en el ambiente familiar esta emoción no sea aprobada, o por
ejemplo sea aprobada en los varones pero no en las mujeres, quizás no sea muy
bien visto que una nena “buenita” tenga una explosión de rabia o levante la voz
para defender sus derechos y se la rete cuando lo hace. Entonces aprenderá a
reprimir esta emoción para ser aprobada en su núcleo familiar.
Las emociones sustitutivas que suelen reemplazar a la rabia son:
Falsa alegría: esto se da cuando en la familia de origen alguien se reía cuando
estaba enojado (se aprende por imitación) o bien se reían cuando uno se enojaba.
Ansiedad: quizás en la familia se creía que si alguien se enojaba fuera capaz de
matar. No distinguían entre “sentir y expresar” y “actuar”. O quizás hubiera
algún familiar muy violento y por no querer parecerse a él se reprimía la rabia
por miedo a perder el control.
Falsa tristeza: (esto se considera como estar deprimido, como emoción) no le
dejaban expresar la rabia, volcándola contra sí mismo. También cuando se ha
tenido el modelo de algún familiar que siempre estaba deprimido y uno se ha
identificado con esa persona. En general detrás de toda depresión hay rabia no
expresada.
Culpa: esto sucede cuando al mostrar rabia, aún con razón alguien se mostraba
muy dolido. Se empieza entonces a sentirse culpable por estar enojado y se
reemplaza la emoción.
Habrán notado que cada emoción auténtica tiene una emoción sustitutiva que es
parecida, por ejemplo la rabia con la falsa rabia. Hay algunos criterios para
diferenciarlas.
Dijimos que una emoción debe ser adecuada en calidad, intensidad y duración a
una situación del presente. Por ejemplo si mi pareja se olvida de que es nuestro
aniversario y habíamos programado una salida que ambos disfrutáramos y en cambio
hace un programa de ultimo momento con un amigo, lo razonable es que yo sienta
rabia, bronca, enojo, adecuado a la situación puntual que se describe, si puedo
expresarla la duración de esta bronca será limitada (en general cuando uno
expresa una emoción auténtica, ésta no permanece en mi.)
Ahora si yo por esto estoy enojada sin hablarle durante una semana o decido
cortar la relación por este olvido o mi reacción es demasiado violenta ya no
sería adecuada al estimulo que la provocó en el aquí y ahora, sino que estaría
respondiendo a viejas cuentas pendientes, a situaciones del pasado sin resolver.
Esto sería falsa rabia, una reacción desmedida o que tiene una duración excesiva
en el tiempo.
Es esa gente que guarda rabia por años, que tiene rabia porque se peleó con el
hermano hace 15 años o que parecería que siempre está enojada. La falsa rabia
responde entonces a una situación no resuelta del pasado e invita a los demás a
sentirla como algo exagerada.

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